Vereda Noviembre 2012

Con el otoño avanzado Valtablado no se parece al de varios meses atrás, con una primavera y verano donde apenas había llovido. En las últimas semanas las lluvias han reverdecido el paisaje y lo han colmatado de agua, donde antes solo resistía la fuente con su escaso caudal -desapareciendo a escasos metros- y un pequeño barrizal propiedad de los cochinos, ahora han vuelto las lagunas complicando en exceso la movilidad en el trabajo diario. Este fin de semana se preveían lluvias y un poco de nieve, 'ya es el tiempo´ toca partir, siempre esta la incertidumbre que una gran nevada sería un gran contratiempo.

Las vacas y cabestros andan dispersos por el valle, nada intuyen parece un día más, todo esta demasiado tranquilo. Justo a medio día en el valle empieza resonar voces, las vacas ligeramente desperdigadas se acercar rápidamente -comida deben de pensar- una vez agrupadas y rodeadas por los vaqueros sin perder un instante les hacen recorrer por el valle. Tal como avanzan la pendiente va aumentando, ya intuyen que van a salir de Valtablao que al vereda ha comenzado, las primeras vacas caminan hacia la portera -ya está abierta- muchas cruzan ligeras sabedoras del duro camino con su feliz destino, otras dudan y recelan, al final todas la cruzaran ya no habrá marcha otras.

El mañana continuara gris, con viento y lluvia por momentos, así durante todo el día. En el descansadero donde se une la cañada Sierra Alta (dirección Valtablao) y Fuente Umbría (Guadalaviar y Griegos) comienza la Cañada Real de los Chorros, la tranquilidad es palpable. El sonido de múltiples picotas y cañones es débil, poco a poco va aumentando junto con la voz del ganadero Juan Vicente Mora guiando al ganado, cuando terminan por ganarle al sonido del viento golpeando los pinos las primeras vacas aparecen entre los esbeltos pinos. Las vacas más fuertes y veteranas al frente, los cabestros agrupados respetando la jerarquía al igual que los sementales respetan sus dominios, a la grupa los vaqueros (Gabi,Pepe,Candido,El Zorro,Santi y Rubén) arreando el ganado. Los tramos entre pinos se compaginan con pedregosas rampas, en medio de una de ellas, Carlitos el semental se encara con un cabestro, testuz contra testuz, las piedras sueltas empiezan a desplazarse y sonar entre ellas 'cuidado, cuidado´, las voces aumentan, casi no hay sitio para dar la vuelta, ellos se remolinan, pero en un instante, -menos mal- el cabestro se da la vuela, se separan, Carlitos se tranquiliza y continua andando, todo vuelve a la calma.

En el primer cruce con la carreta las señales ya avisan de la alternancia con la vereda durante 5 km, el tiempo da un respiro y aparece el arcoíris justo por donde ha salido aparecerán las vacas en un tramo entre desfiladeros y risclos de rocas, las vacas más acomodadas eligen pisar el asfalto, el resto parecen cabras montesas. Cuando el ganado abandone el trazado de la carretera -esta continuara con curvas y pendiente- el camino más corto pero más peligro será el barranco del Judío, definitivamente se está dejando atrás la sierra de Albarracín. Una gran tromba de agua coincide con la bajada, el peligro aumenta en los senderos -embarrado- creados por el ganado y las rocas mojadas. Resuena por el barrando 'despacio, despacio´, la vacada se va estirando poco a poco van bajando sabedores del peligro, buscando el trayecto menos peligro, al final del mismo se alcanzara la herrería de los Chorros, ya en la ribera del río Júcar.

Vereda Mayo 2012

En 1912 D.Benito Mora Codes compraba las primeras vacas bravas, 100 años más tarde su bisnieto D. Juan Vicente Mora Martínez vuelve de vereda con la vacada para pasar el periodo estival en la finca de Valtablao. Con un tiempo más propicio a la vereda de noviembre, recibida a su final con matacabra. 

Desde La Dehesa de Cotillas y a través primero de la Cañada de los Serranos alcanzar  la Cañada Real de los Chorros para desviarse por la vereda de Fuente Umbría hasta la misma puerta de acceso de Valtablao. El tiempo y las condiciones marcan la vereda, con bajas temperaturas pero días largos el ímpetu de las vacas sabedoras de su paradisiaco destino es difícil de frenar. Con una jornada maratoniana el destino se acerca salvando obstáculos como la cuesta de las Rabadanes, vadear dos veces el río Júcar y el barranco del Judío.

Hasta los pequeños becerros con pocos días de edad andan junto a su madre. Incluso los que nacen durante la misma vereda y con pocas horas de vida, sacan la casta para querer andar o incluso cruzar el río Júcar aunque son desistidos por los vaqueros sólo en un descuido de su protectora madre. Como la vaca que se resistía a tirar el becerro en la vereda entre pinos y aguanto hasta llegar cerca del vallado de la finca al lado de la puertas de entrada, sabedora que ya estaba en el destino. Una vez cruzada la cancela continúan los berridos de las vacas resonando por todo valle (rompiendo el silencio que mantenía en el duro invierno) para terminar de guiar a sus hijos en la será su casa de verano, los becerros lo conocerán y disfrutaran por primera vez. Ya es hora de descanso de los vaqueros y caballos con sus alforjas llenas de ropa moja de las duras jornadas anteriores.

Es una lucha continua contra las adversidades para seguir realizando la trashumancia como estos últimos 100 años. Mucho mejor podían estar los pastos, muy verdes pero más escasos que otros años, lo mismo que con el caudal de los riachuelos que manan por toda la finca. Una vez más ya están las vacas (cada una con su becerro) en la sierra de Albarracín que para los tiempos que corren, ya es mucho decir.