Vereda Otoño 2013

Hace quince días en la revista 6Toros6 (nº1.007) salió un reportaje sobre ganaderías: “Las últimas gotas de COQUILLA”. Especificaba las diferentes ramificaciones que se dividió la ganadería, la correspondiente de José María López Cobos se disgrego y fueron eliminadas decía. Pues esa rama “perdida” acaba de desplazarse desde su finca matriz Valtablao hasta la un lugar de la mancha.

La hierba ya escasea en este otoño benigno y la decisión ya está tomada. Es la hora de recoger y partir, desde los burros hasta los gatos, esta doble vida aquí y allí. Una góndola de camino y otra preparándose. Con la última vez que se ensilla el caballo para la última faena campera para manejar el ganado con maestría. Así termina su estancia y tras un largo invierno de silencios, no será hasta la próxima primavera cuando vuelvan los sonidos y la vida a Valtablao. Así es la vida trashumante.

Vereda Junio 2013

El arroyo de las Salinas cruza Valtablao y tras recorrer desfiladeros se convierte en el arroyo de la Herrería, que termina a los pocos metros en el Júcar a la altura de un puente medieval. A mitad altura de este arroyo esta la Herrería de los Chorros un gran edificio en ruinas, ya muy lejos queda su época de esplendor cuando a principios del s.XX con la ayuda ingentes cantidades de materias primas ( pinos y agua) fundían hierro para suministrarlo a los herreros de los alrededores. Desde aquí partió el material para forjar (p.ejm. los hierros de las ganaderías Véase a partir m: 38:48 con Fidel Catalán Murciano http://alacarta.aragontelevision.es//programas/peque?os-pero-no-invisibles/conchel-y-royuela-21052013-2131 )

Al lado de la herrería esta la fuente de la herrería y unos corrales con desembarcadero, allí guarda las ovejas Vicente Serna (curiosamente también se llama La Serna el pinar que está al otro lado del arroyo de la herrería), como todos los días cumple con la labor de sacar las ovejas y pasar la jornada equipado con su mochila, paraguas y gayato. Todas las ovejas cruzan indiferentes entre el tumulto creado de vaqueros mientras colocan las monturas a sus caballos. Vicente con sus más de 80 años anda pausadamente, no duda en ofrecernos el refugio de un pequeño cobertizo si la lluvia se vuelve más intensa. Testigo privilegiado a las puertas del acceso a la sierra de Albarracín, ve pasar cuando llegan o se van los trashumantes a la sierra. “cada vez pasan menos, se lamenta”. Yo cuando vine desde mi pueblo natal empecé viviendo en la propia herrería de los Chorros, ya sólo quedaban yunques y maquinaría en desuso. Nos dice que “Gerardo pasara más tarde” y nos cuenta como este invierno mientras estaba tranquilamente apoyado en la bionda de la carretera con sus dos fieles perros, una vaca rezagada de la vacada un poco desorientada apareció de la chopera pero en vez de huir, fue a por él. No puede evitar dejar de contarnos el final de la anécdota con una ligera sonrisa.

Hay un un extenso prado en la Herrería de los Chorros que el ganadero Juan Vicente Mora utiliza como centro de operaciones. Aquí han sido traídas las vacas con dos camiones (70 vacas/camión) en 3 horas se desplazaron desde su nueva finca (pequeña pero bien equipada) de invernada en Calzada de Calatrava en Ciudad Real. Todavía queda el trabajo de cruzar la frontera natural entre Aragón y Castilla, para llevar las vacas a la finca de Valtablao (lo mismo-contrario que se hizo en noviembre).Con la reagrupación y contarlas, comienza la vereda. Parece un típico día de otoño, ligera lluvia, niebla en las cumbres, 5º de temperatura. Posiblemente desorienta por el tiempo una vaca con su pequeño becerro en medio de la vacada y del desfiladero, se para y duda continuar, incomprensiblemente se gira y empieza a subir un gran talud erosionado enseguida detrás el resto de las vacas, la manada se ha cortado. En un instante el talud se llena de vacas, están avanzado rápidamente por el precipicio, tras subir rápidamente para cortarlas, se vuelven hacía el otro extremo sin salida y aun más peligroso, muchas vacas con sus becerros. Al final bajan preciditamente, pero algunas no atienden y se vuelven otra vez rápidamente como si se quisieran volver a la finca de la dehesa de cotillas f donde estuvieron los últimos inviernos. Tras la tensión vivida ya con el barrando del Judío salvado se continua por la Cañada Real de los Chorros, cruzando pinares, prados, carreteras con el sonido de los gritos, esquilas, cañones y bramidos. Valtablao les recibe esplendoroso y colmatado de agua. Otro año más las vacas llegan a su casa. Ahora toca un pequeño descanso merecido. Una temporada que se presenta esperanzada para el ganadero, de momento mañana 6 de junio novillada (4) en Talayuelas, y para este verano p.j. encierros a caballo con un semental, toros ensogados…