Herradero 2013



Niebla en el valle, temperaturas bajas, escarcha mañanera las últimas lluvias reverdecen la hierba y colmatan el terrero. Un humo que sale por la chimenea de esperanza por la continuidad del paisaje humanizado, la presencia del hombre y los animales en medio de tanta naturaleza. Comienza el día de duro trabajo, la fiesta campera más festiva. La semana pasada con el día de San Miguel (fecha típica para cerrar los “tratos” sobre los pastos anuales) se termino la temporada de encierros. Tras el duro trabajo de separar los becerros de sus protectoras madres todo está preparado para el herradero. Este año el 3 el que se lleve más “ferrete”. Con una dura competencia para coger becerro se tumbaran en su costillar izquierdo para ser marcado a fuego. El hierro de la casa –es costumbre aquí- se invertirá en los machos y se pondrá abajo. Multitud de niños observan la escena y ayudan a sacarlos del rabo. Así hasta que uno a uno a veces de dos en dos, ya no quede ninguno. Las faenas camperas no terminan, pronto esta el saneamiento, demasiado manoseo impuesto para el ganado que vive en libertad. Cuando bajen las temperaturas y la vida se vaya parando poco a poco será tiempo de vereda. Al final las fuerzas se reponen con gazpacho y cordero (aquí todo es serrano) una tradición que se repite año tras año, costumbre de la casa, así son los herraderos tradicionales en Valtablao, en la casa de la familia Mora.